Tandil es una de las ciudades turísticas más importantes de la Provincia de Buenos Aires. Sus sierras, sus tradicionales chacinados y quesos de calidad internacional, y el Monte Calvario son algunos de los atractivos más famosos. Su economía, históricamente basada en la agricultura y la ganadería, ha sumado en los últimos años un fuerte impulso en la industria del conocimiento, consolidándose como un polo tecnológico regional.
Sin embargo, hace poco más de una década, el centro de la ciudad enfrentaba un diagnóstico complejo: cables aéreos que tapaban el cielo, cartelería invasiva, dificultades de circulación y una oferta comercial fragmentada que terminaba alejando al público.
Desde su creación en 2011, el Centro Comercial Abierto Microcentro, impulsado por la Cámara Empresaria de Tandil (CET) y la Municipalidad local, con la asistencia técnica de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y el apoyo institucional de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), se propuso revertir este escenario.
El objetivo de la primera etapa, alcanzado con éxito, era modernizar la icónica calle 9 de Julio (entre el 500 y el 600) para convertirla en un verdadero "shopping a cielo abierto" donde la accesibilidad y la estética fueran los pilares fundamentales.
Para Guillermo Cravea, presidente de la CET, “el mayor logro de gestión fue alinear la voluntad política municipal con los recursos necesarios para una obra que modernizó el sector de forma total”.
Según explica Gustavo Cestac, gerente de la entidad, la intervención urbana generó un círculo virtuoso: "la obra dio impulso a muchas reformas de fachadas y puesta en valor de los comercios particulares. Esto repercutió positivamente, atrayendo más turistas y clientes, mejorando los resultados de la actividad comercial".
Esta sinergia demuestra que cuando el espacio público se embellece y se descontamina visualmente, el comerciante se motiva a invertir en su propio local, elevando la vara de toda la zona.
Si algo distingue la gestión en Tandil es su capacidad para romper la rutina con activaciones originales. Mientras que en muchas ciudades las promociones se limitan a rebajas de precios, en Tandil apuestan a la experiencia. Geraldine Vichachi, coordinadora de los CCA de la ciudad (además de Microcentro, también se pusieron en marcha los de Quintana, Colón y Actis), recuerda dos hitos que marcaron picos de concurrencia inusuales. Por un lado, el Día de la Madre 2019, cuando organizaron un "cambio de look express" en plena peatonal, con estilistas y maquilladoras trabajando en un set al aire libre.
Por otro lado, un "concurso de besos" para San Valentín que transformó una fecha comercial tradicional en un evento divertido y masivo.
La asociatividad como fortaleza en tiempos digitales
Para los integrantes del sector comercial pyme de la ciudad, estar organizados bajo el paraguas de la CET y del CCA Microcentro no se limita a planificar un calendario de eventos. Representa una ventaja estratégica fundamental: tener una voz unificada ante el sector público con el fin de agilizar la presentación de inquietudes relacionadas con la seguridad o la limpieza, o acceder a información clave de manera prioritaria.
Bruno Cerone, vicepresidente de la cámara, es enfático al aconsejar a quienes están dando sus primeros pasos en la asociatividad. Para él, integrarse a circuitos colaborativos es la única forma de posicionarse frente a los proveedores no locales y las grandes superficies. "Esta estrategia dota a las ciudades intermedias de una herramienta indispensable para diferenciarse en un entorno de digitalización creciente", señala Cerone.
Frente a la frialdad de los modelos impersonales, el comercio local gana por su conocimiento del prójimo. El desafío actual, según la gerencia del CCA, es “profesionalizar aún más ese modelo de atención personalizada, aprovechando la cercanía para entender los hábitos y gustos de consumo del cliente que vuelve siempre”.
En la Provincia de Buenos Aires, Tandil es una de las ciudades que marcan el rumbo del desarrollo de CCA con el acompañamiento de CAME y FEBA. La transformación del centro histórico en una atracción turística que representa la identidad de la ciudad es el resultado del compromiso y dedicación de la CET en conjunto con la Municipalidad local.
